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Santa Quiteria en otros pueblos de España.

Santa Quiteria en Sorihuela del Guadalimar (Jaén):

Colaboración recibida por Internet
De: Manuel Jesús López Felgueras <soromanu@hotmail.com>
Enviado el: martes, 06 de enero de 2004 22:57:55
Para: minca51@hotmail.com
Asunto: Historia de Santa Quiteria en Sorihuela.

 Santa Quiteria Virgen y Mártir es la copatrona de la Villa de Sorihuela del Guadalimar, un pueblo de la provincia de Jaén que remonta su origen a la época de la Reconquista.

 Comparte Santa Quiteria patronazgo junto con Santa Águeda, también Virgen y Mártir, con la particularidad de que Santa Águeda desde antiguo ha ocupado para la mayoría de los sorihueleños un puesto más alto en sus corazones, de ahí que se le considere Patrona, mientras que a Santa Quiteria copatrona. El origen de esto puede estar en que según la tradición, el rey Fernando III reconquistó esta tierra el día 5 de febrero del año 1235, día en que la Iglesia conmemora a Santa Águeda y pronto se levantó un templo en su honor que se convertiría con el paso de los años en el centro de la vida religiosa de los habitantes de la entonces aldea. Mientras que Santa Quiteria, siempre fue venerada en una ermita lejos del casco urbano en un lugar de muy difícil acceso, solo frecuentado por pastores.

   El origen de cómo empezó la devoción a Santa Quiteria es a día de hoy una incógnita.

Unas de las referencias más antiguas del culto a Santa Quiteria en la villa de Sorihuela las encontramos en el sínodo del año 1511 donde se cita entre las ermitas pertenecientes al Arciprestazgo de Iznatoraf, la de Santa Quiteria, en los aires cerca de Sorihuela, más concretamente en el paraje conocido como Santa Mira del Buen Aire, hoy llamado popularmente “Cerrico Pelón”. Este cerro es otero desde el que se domina la vega del Guadalimar y la desembocadura del arroyo de la “Cañá” (Cañada) en el río, paso obligado de ganados por aquel entonces, de ahí su nombre, existiendo  en descansadero en este lugar desde la Edad Media, donde se erigió la ermita y a cuya sombra los pastores construían chozos para protegerse del fuerte sol y del calor, pidiendo a Santa Quiteria que protegiera a sus ganados para que se vieran libres de la terrible enfermedad de la rabia. De hecho a Santa Quiteria se le considera además de copatrona de Sorihuela, como patrona de la Cañada.

 La voz popular no exenta de fantasía pone su origen inventado a nuestra devoción, diciendo que la imagen de la Santa apareció milagrosamente en el cerro, en el lugar que hoy ocupa la ermita. Pero eso es mera invención que en nuestros días casi está totalmente olvidada

 Otro documento escrito muestra que en el año 1505, ya existía en Sorihuela una hermandad de Santa Quiteria.

 Otro dato importante para la historia de Santa Quiteria, es que en el siglo pasado, tres han sido las imágenes de la Santa que se han venerado en Sorihuela: la primera, que no sabemos si fue la primitiva (aunque nos tememos que no), que fue destruida en 1936, era bellísima de una altura considerable y de talla; la segunda resultó muy dañada en los años 60 por una imprudencia mientras se celebraba la procesión y por lo tanto retirada del culto, era una imagen pequeña pero muy bonita; y la actual que es preciosa, pero que no tiene valor artístico, es de las consideradas como hechas en serie.

 Cierto es que por los años 60 la hermandad y por lo tanto la romería sufrieron una crisis considerable, llegando incluso a desaparecer y a hundirse el tejado de la ermita. En los años 1978 – 1980 tras casi 20 años sin hermandad, una serie de amigos amantes de su pueblo y de sus tradiciones, se hacen cargo de reorganizarla, y pronto contarían con 200 hermanos. Lo primero que hicieron fue arreglar el tejado e interior de la ermita y acondicionar el carril para subir a la misma con vehículos. A partir de aquí la tradición comenzó a alzarse de año en año y de forma considerable. En el año 1983 la romería se celebraba un solo día, a imitación de cómo los mayores la celebraban antes, se bajaba la Santa el domingo por la mañana y se subía al pueblo por la tarde. No será hasta el año siguiente (1984), en el que se celebre la romería dos días ya y en el que la imagen se quede como era costumbre, todo el año en su ermita. La imagen comenzará a subirse para sus cultos, ahora reducidos a un triduo, en el año 1986, siendo bajada a su ermita el sábado de romería. Recientemente, en el año 2000 la romería se amplió a tres días, viernes, sábado y domingo; y se recuperó la tradición de celebrar el 22 de mayo en el pueblo.

 La tradición surgió con fuerza y pronto los jóvenes y mayores pusieron toda su ilusión en el trabajo por hacer de Santa Quiteria lo que antaño fue. Y aquí está pocos años después, se ha conseguido una romería única, con todas las comodidades que pocas romerías de la zona tienen. Hay luz eléctrica en todo el recinto, fuentes y arroyos de agua por cualquier lado, dos carriles de acceso, uno para la subida y otro para la bajada del cerro y sobre todo la hospitalidad y la alegría de unas gentes únicas, las gentes sorihueleñas.

     Estos son los datos para nuestra historia con los que contamos, lo cierto es que ha habido poca gente que se preocupara por investigar acerca de nuestra historia. Parece que en los últimos años esto está cambiando y estamos un grupo de personas que amamos nuestro pueblo, nuestras tradiciones y como no, nuestras Patronas, que nos interesa el tema y de alguna manera investigamos.

Gozos en honor y alabanza a la Virgen y Mártir Santa Quiteria

La letra de estos gozos es antiquísima, de hecho se desconoce totalmente la fecha de su composición. Lo que si es cierto es que se han cantado siempre en los cultos a Santa Quiteria, aunque ahora poco a poco se va perdiendo esta costumbre, sustituyéndolos por otras canciones tales como sevillanas, etc... Hay quién opina que la música es mozárabe. Están recogidos en un cuaderno que hay en la parroquia de Sorihuela y junto con las oraciones de la novena, están escritos a mano. Este manuscrito parece ser bastante antiguo.

Eres pura e inocente
Virgen y mártir gloriosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Nueve hermanas en un día
vieron la luz de este mundo
por un misterio profundo
de excelsa sabiduría.

Cual pléyade refulgente
de luz celestial y hermosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

La madre que el ser os dio
quiso quitároslo luego
porque su espíritu ciego
la maravilla no vio.

La partera más prudente
nodrizas buscó piadosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

De en medio del gentilismo
la providencia os sacó
y a todas os eligió
para honrar al cristianismo.

Pero a ti más eminente
virtud te dio prodigiosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

En la pila bautizada
y en la santa fe instruida
en la aurora de tu vida
fuiste ya privilegiada.

De la virtud en tu frente
luz brillaba esplendorosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

En el ameno jardín
de la Religión cristiana
creciste cual rosa ufana
y primoroso jazmín.

Pronto al Dios Omnipotente
te ofreciste por esposa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Pero la tranquila calma
de tu solitaria vida
no es para ti tan querida
cual del martirio la palma.

Y en tu súplica ferviente
suspiras por ella ansiosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Amable contigo el cielo
pronto escucha tu oración
y a tu tierno corazón
proporciona ese consuelo.

Con mucha y lúcida gente
tras ellos vas animosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Tu padre ciego pagano
a buscarte pronto envía
al que destinado había
para entregarle tu mano.

Que o te pervierta indecente
o te de muerte alevosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Con un furor nunca visto
cumple Germano su encargo
y dejas al mundo amargo
para unirte a Jesucristo.

Corona ciñe tu frente
de virgen mártir gloriosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Si en la tierra fuiste bella
y el mundo te aclamó Santa
hoy es ya tu gloria tanta
que eres del cielo la estrella.

De fulgor más esplendente
la más encendida rosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Tiene en tu pecho su nido
la fecunda caridad
y con largueza y bondad
consuelas al afligido.

Eres para el indigente
su providencia amorosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Curas enfermos sin cuento
de calenturas mortales
parálisis y otros males
y al hidrófobo sediento.

El que te invoca ferviente
halla en ti salud preciosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Sorihuela hoy te aclama
y ofrendándote loores
amor, plegarias y flores
su protectora te llama.

Tú fuiste y serás por siempre
su copatrona generosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Pídele que nos asista
con su gracia en este suelo
y que después en el cielo
de su gloria nos revista.

Para cantar igualmente
las virtudes de su esposa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Eres pura e inocente
Virgen y mártir gloriosa;
se Quiteria bondadosa
con tus devotos clemente.

Ven Esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te preparó desde la eternidad.

V. – Ruega por nosotros Santa Quiteria
R. – Para que nos hagamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración: Oh Dios, que entre los otros prodigios de tu poder, has hecho victorioso en los tormentos del martirio al sexo débil. Concédenos la gracia de que honrando la memoria de tu bienaventurada virgen y mártir Santa Quiteria caminemos a ti por medio de sus ejemplos. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

V. – Santa Quiteria bendita, ruega por mí.
R – En la vida y al morir.

Triduo a Santa Quiteria, virgen y mártir
excelsa copatrona de Sorihuela del Guadalimar.

Formulario para todos los días:

* Por la señal de la Santa Cruz...

Acto de contrición:

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, humildemente y postrado ante vuestra divina presencia, creo firmemente cuanto la Iglesia Católica nuestra Madre regida por el Espíritu Santo nos manda creer. Confieso ante ella mis pecados y me duele de haberlos cometido y de haberos ofendido por ser Vos quien sois Verdad infalible, Bondad suma y Padre misericordioso de nuestras almas. Propongo desde este instante no volver a faltar jamás, confesarme lo antes posible y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, pues la que debemos sólo Dios la sabe. Dadme Señor vuestra gracia para guardar vuestra Santa Ley y los propósitos que acabo de formar con el don de la perseverancia en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

 Oración para todos los días:

Dios y Señor mío que entre los milagros de vuestra diestra omnipotente quisisteis mostrarnos en la mujer a la ínclita y esclarecida virgen y mártir, nuestra copatrona Santa Quiteria, que por sus heroicas virtudes brilla entre las estrellas lucidísimas del cielo hermoso de vuestra gracia y resplandece en el coro de esforzadas vírgenes que siguen al Cordero Inmaculado con la doble palma de la castidad y del martirio, siendo a la vez gloria de la mística Jerusalén, la Iglesia Santa alegría del Israel sagrado del cristianismo, y para nuestra dicha ornamento precioso de la católica España vuestro pueblo amado y predilecto, yo os ofrezco Dios mío por los relevantes méritos de esta gran Santa tan querida de Vos y tan amada de sus devotos los moradores de este pueblo de Sorihuela cuya protectora incansable y especialísima ha sido en todo tiempo, me propongo considerar en este triduo sus acciones y conducta virtuosa para que a vista de su ejemplo nos alentemos a seguir sus pasos, que es el mejor modo de obsequiarla y tomándola por norma de nuestra vida logremos hacernos gratos a vuestros divinos ojos y al presente consigamos el favor especial que pedimos en este triduo si así conviene y que todo sea a honra vuestra, gloria de la Santa y provecho espiritual de nuestras almas. Amén.

 * Tres veces el Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

* Oración propia del día.

Oración final para todos los días:

     Gloriosa virgen y mártir Santa Quiteria abogada y copatrona de este pueblo y protectora insigne de cuantos te invocan en sus necesidades, flor olorosa del celestial paraíso cuyos exquisitos aromas regalan el espíritu, deleitan el alma y alegran el corazón de tus fieles servidores y devotos; yo el más indigno y el menos fervoroso de todos te doy gracias Santa mía por las inspiraciones y buenos pensamientos que por tu mediación se me han comunicado en el día de hoy y porque alentado y enardecido con tu ejemplo poderoso y eficaz, deseo vivir en santa paz y gracia con tu Esposo Inmaculado, Nuestro Señor Jesucristo, aborreciendo y detestando las máximas perniciosas del mundo. Haz Santa mía y copatrona nuestra, mi amada, con tu intercesión valedera ante el divino acatamiento que acierte yo a cumplir hasta el fin de mi vida estas bellas resoluciones, y puesto que sois favorecida principalmente para librarnos del mal contagio de la rabia que yo me vea libre de tan funesta enfermedad corporal y mi alma tampoco llegue a ser presa de la furia rabiosa del demonio que anda siempre en derredor nuestro para perdernos. Mira piadosa a este pueblo que agradecido te obsequia y te pide protección, concédenos a todos tus devotos gracia de perseverar en tu devoción para cantar dilatados años aquí en la tierra tus alabanzas y repetirlas sin término en las moradas eternas del cielo. Amén.

 Oraciones propias para cada día:

       Día primero: NACIMIENTO.

     Oh prodigiosa virgen y mártir Santa Quiteria abogada mía, cuyo nacimiento tuvo lugar en medio de las tinieblas del paganismo más grosero y sensual. Dispuesto fue por Calsia

    Tu inhumana madre apenas te dio a luz, fueses arrojada con bárbara crueldad a las aguas del caudaloso Miñor, para que la corriente impetuosa de aquél río te precipitara y perecieses víctima de la ceguedad gentílica; pero Sila, mujer piadosa, movida de compasión libró del tormento a tu inocencia, preservando tu preciosa vida para llegar a ser luego una de las más brillantes joyas de la Religión Católica y luz clarísima que ilustraras con el ejemplo de las más grandes virtudes a tus amantes devotos. Por ello, Santa mía, copatrona amada de este pueblo te ruego me alcances de tu Esposo Celestial que movido yo de la gracia salga pronto de las tinieblas de la culpa a las luces inefables de la verdadera conversión, siendo tú la mujer insigne y caritativa que me libre del peligroso río de las tribulaciones del tiempo y concédeme la gracia especial de bendecirte y alabarte por eternidades en la gloria. Amén.

       Día segundo: VIRGINIDAD.

    Oh casta pudorosa virgen y mártir Santa Quiteria abogada nuestra. Ilustrada por la antorcha resplandeciente de la fe, tu alma benditísima, y cumpliendo con santo temor de Dios desde la más temprana edad tus obligaciones y deberes religiosos, quisiste enriquecer más y más tu corazón cándido y sediento de los tesoros celestiales no sólo con la más fiel y exacta observancia de los divinos mandamientos sino que para mejor cumplirlos abrazaste los consejos evangélicos guardando castidad de alma y cuerpo ofrecidos en agradable sacrificio al Esposo de las vírgenes Jesús y a la Soberana Augusta de todas las vírgenes, María Santísima, cuyas virtudes fueron tu ejemplar y dechado por medio de la más tierna y afectuosa devoción a la Señora y Reina de la castidad. Por ello, Santa mía y copatrona nuestra, dispénsame a mi tu protección contra las sugestiones del demonio de la impureza para que yo sepa resistir los deleites y vencer las rebeliones sensuales, inclinando siempre mi corazón a la castidad a fin de mejor cumplir los divinos preceptos y llegar más fácilmente a la santidad y perfección de vida que me asegure otra eterna y bienaventurada en la gloria. Amén.

      Día tercero: GLORIFICACIÓN.

    Oh gloriosa y esclarecida virgen y mártir Santa Quiteria abogada nuestra. Tus heroicas virtudes, tu amor ardiente al Celestial Esposo, tu fortaleza invicta y santa intrepidez con que aceptaste el martirio y sufriste la muerte por salvar tu dichosa alma y rubricar con tu preciosa sangre las verdades evangélicas, te hicieron merecedora y digna de la corona esplendorosa de la virginidad que ciñe eternamente tus sienes y de la palma de mártir de Jesucristo que adorna tus benditas manos, pues apenas tu cabeza fue rendida a golpe de la sangrienta espada, abriéronse los cielos y escuadrones de espíritus bienaventurados entonaron cánticos de gozos en las alturas y el coro de las vírgenes del Señor salió festivo a recibirte con su Divino Esposo al frente que dirigiéndose a ti te decía con acento dulce y placentero: Amada esposa mía Quiteria, amada ven, ven a recibir la corona que dispuesta tenía para ti y entra a gozar para siempre en estas mansiones deliciosas, tú serás princesa en mis estados y dicha grande tendré al complacerte dispensándote merced y gracia para tus amantes y devotos. Pues bien Santa mía y copatrona nuestra por aquel gozo inefable con que penetraste en los cielos y por el valimiento tan grande de que dispones ante la Divina Presencia, te pido me favorezcas con tu patrocinio en todas las necesidades del tiempo, y ya que soy y me confieso tu devoto, que yo imite tu vida ejemplar y santa fortaleza y que conserve siempre con tu devoción las enseñanzas que he recibido en estos días de triduo para que fortalezcan mi espíritu abatido en esta vida y me proporciones después la eterna bienaventuranza. Amén.
Colaboración subida a la página el día 20/3/2004.

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