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Las ruinas del
Convento de los Franciscanos Paseando por los alrededores de la villa, ascendiendo por el camino del cementerio, a escasos metros podemos ver con fascinación los restos de una antigua construcción, de la que únicamente quedan ruinas; pero en estas ruinas sabemos que pertenecen a un antiguo convento de franciscanos, convento, que en su época tuvo una importante labor religiosa y administrativa; adentrándonos en su historia, y leyendo libros existentes en el archivo histórico provincial, vamos a conocer su pasado: En el siglo XIII nacieron las llamadas Órdenes Medicantes, entre las que destacaban los Predicadores o Dominicos, y los Franciscanos; el nuevo fraile tendría que lanzarse a la calle a predicar, para convencer a las gentes, en vez de que como anteriormente oraban en el retiro, y los rincones de lo monasterios. La orden de los Franciscanos fue fundada por el italiano francisco de Asís en 1.210, según otros en 1.209; dentro del inicial abandono del mundo, dejaron de lado la información intelectual en provecho de una devoción y amor a un dios en el que se encuentran una vía de acceso a la naturaleza creado por Él. Buscaron su asiento, no en la soledad del campo como lo Benedictinos, sino en las afueras de las ciudades. Su ideal era “pureza total y alegría total en la paz con los hombres”. El púlpito, el confesionario, la enseñanza y la educación constituían su actividad personal.
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